El pasado mes de julio fue de gran relevancia para los talleres de euskera de nuestra Colectividad, cuando ambas secciones entraron en un período de vacaciones, siguiendo al receso escolar en las distintas regiones del país. ¿El motivo? Christian y Julieta Etxeberria se embarcaron a Buenos Aires, en un compromiso con el aprendizaje y la transmisión de la lengua vasca, a través del Etxepare Euskal Institutua.

Padre e hija —él profesor de euskera en nuestra casa vasca desde 2020 y ella con toda probabilidad dentro de un par de años— coincidieron en la capital del país que dio origen al programa Euskara Munduan, que ambos cursan hoy. Julieta está comenzando su camino para aprender y habilitarse para la docencia, mientras que Christian se encuentra en proceso de acreditación del nivel que ha adquirido en sus doce años de estudio, que incluyen la práctica constante del mintza (expresión oral) con una docente de Euskadi y el plan formativo del Instituto Etxepare, destacando su último internado en Lazkao, en enero de este año.

¿En qué consistieron sus viajes? Nos explica primero Julieta:

Soy Julieta Etxeberria y este año comencé con el programa del Euskara Munduan, que tiene el propósito de formar profesores de euskera para que puedan enseñar el idioma en sus respectivos centros vascos. El programa se desarrolla de forma online. Todas las semanas se sube una tarea a la plataforma, la cual debemos enviar. También tengo clases vía Zoom con un profesor de Euskal Herria.

Julieta continúa explicando su primera experiencia en un internado o barnetegi (barne = interior, lo de adentro; tegi = lugar), metodología inmersiva que considera muy provechosa para un aprendizaje acelerado.

En julio de este año tuve mi primer barnetegi (internado). Éste se realizó en la ciudad de Buenos Aires entre el 12 y el 19 de julio, en el centro vasco Laurak Bat. La verdad es que fue una experiencia muy bonita. Mi grupo de compañeros es muy amigable y aunque las clases fueron intensas pude poner en práctica todos los conocimientos que había recibido desde febrero hasta julio de este año. A partir del 2026 ya estaría habilitada para dar clases, lo cual también me emociona. Creo que el euskera es un idioma muy hermoso y mi deseo es poder compartirlo con el mundo a través de las clases de euskera.

Christian, por su parte, fue el único chileno en presentarse a los exámenes de acreditación del idioma (como nos cuenta a continuación), el cual consiste en la evaluación intensiva de las habilidades de expresión y comprensión, propias en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

Soy Christian Etxeberria, el irakasle de euskera de la Colectividad. El pasado 20 y 21 de julio fui a Buenos Aires a rendir mi examen de euskera para acreditar el nivel B2 según el marco europeo de lenguas. A esta convocatoria asistieron argentinos, uruguayos y un chileno. El examen consta de 4 partes, para evaluar las habilidades necesarias para el dominio de un idioma. En la mañana del sábado me tocó realizar la parte de lectura y la parte escrita y en la tarde del mismo día tuve que hacer los audios y la parte de conversación.

Esperamos que haya podido descansar apropiadamente ese fin de semana, porque además del esfuerzo que requiere este tipo de exámenes, se estima que para alcanzar el nivel B2 en euskera se necesita el mismo tiempo de estudio utilizado para completar el B1, más 100 horas adicionales (en total 350 horas), por lo que podemos imaginar el tiempo invertido.

La verdad es que estaba bastante nervioso. Siempre los exámenes generan ansiedad, pero traté de estar lo más tranquilo que pude. Los resultados estarán en diciembre, así que debo guardar las ansias hasta final de año. Mientras tanto, seguiré estudiando euskera para poder seguir mejorando mi fluidez. La experiencia del examen es bonita, porque logras poner en práctica todo lo que has aprendido y estudiado durante los años anteriores. Finalmente logras ver si las horas de estudio rinden sus frutos.

¡Gracias a ambos! Nos vemos en clases y en las actividades de la Colectividad.