Foto de portada: 2022 Women’s World Cup Spain & Netherlands. Credit: Frank Uijlenbroek
Copyright: WORLDSPORTPICS.COM/ Frank Uijlenbroek.

Foto: Manuela Urroz en el debut de Chile en la Women’s Nations Cup 2025 contra Japón. Fuente: Instagram @chile_hockey.
Es una tarde de viernes y, en medio de una agenda llena de actividades, encontramos un espacio para conversar con ella. Nos recibe de forma virtual desde su lugar de trabajo, en las oficinas de Decathlon, en Las Condes. Una empresa que, según relata, ha sido un gran apoyo para compatibilizar esta ocupación con su carrera deportiva. A pesar de los estudios y el trabajo, se ha mantenido sin pausa por más de una década y media en las lides de alto rendimiento, tanto en Chile como en Europa.
Manuela Urroz Richter es capitana de “las Diablas” del seleccionado nacional adulto de hockey césped, conjunto que integra desde septiembre de 2009. Deportista desde temprana edad y amante del tenis y el fútbol, es también abogada de la Universidad Católica, líder de recursos humanos y embajadora de marca. En París 2024 fue la única representante nacional en participar en el relevo del fuego olímpico, en su recorrido por las calles de la comuna de Chamonix-Mont-Blanc.
“Manu” proviene de una familia de deportistas. Su tía Silvana Urroz es reconocida como la tenista chilena más destacada en la era de la Asociación de Tenis Femenino (WTA, por sus siglas en inglés) y, junto con Anita Lizana, las mejores en la historia nacional del deporte. Su abuelo, Francisco Urroz Martínez, fue parte de la selección chilena de fútbol durante el Mundial de Brasil 1950 y capitán de la Unión Española cuando el club obtuvo su primera victoria en el torneo nacional, en 1943. En 1947, fue parte de la escuadra que consiguió la quinta estrella de Colo-Colo.
Su hermano Francisco, dos años menor, es un destacado rugbista que ha pasado por los seleccionados nacionales de “los Cóndores” del rugby XV y el seven-a-side y ha integrado los Selknam, el primer equipo profesional de Chile. Ambos fueron medallistas en los Juegos Panamericanos Santiago 2023, que fueron los cuartos de Manuela. Este año, el equipo dirigido por Sergio “Cachito” Vigil obtuvo la medalla de bronce en la Hockey Women’s Nations Cup Santiago 2025, celebrada entre febrero y marzo en el centro deportivo Claudia Schüler, en el Parque Estadio Nacional.
Cuando terminó sus estudios de Derecho, se trasladó a Europa, donde permaneció por siete años en la zona más competitiva del hockey césped del mundo, y donde tuvo la oportunidad de redescubrir sus raíces vascas. Estuvo varias temporadas en el Royal Antwerp HC, donde fue delantera y goleadora. Más tarde, fue contratada por el Oranje Rood de Países Bajos, uno de los mejores equipos del mundo, que venía de ganar el torneo nacional. Por su trayectoria, ha sido reconocida tres veces con el Cóndor de bronce que entrega el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile: 2011, 2019 y 2021. Repasamos sus inspiraciones, carrera y raíces en las siguientes preguntas.
¿Cómo les inspiró la historia de su tía Silvana y su abuelo Francisco? ¿Qué significa para ti que sean referentes del deporte profesional?
No pudimos compartir mucho de la inspiración de ellos en persona, pero sí a partir de sus historias y también acompañados por mi papá y mi mamá en el ámbito deportivo. Siempre fue algo importante para nosotros y algo que nos unió. Nuestros fines de semana tenían todo tipo de actividades relacionadas con el ámbito deportivo.
Con mi hermano compartíamos la pasión por el deporte, así que pasábamos poco tiempo enfrente del televisor, del Nintendo o de cualquier tipo de juego. Vivimos toda nuestra infancia en el jardín, disfrutando de distintos deportes. Creo que es algo que llevamos en el ADN y que se nos inculcó también desde muy chicos.
¿Cómo llegaste al hockey césped? ¿Por qué otros deportes pasaste y a qué edad empezaste a pensar en profesionalizarlo?
Desde muy chicos andábamos en bicicleta, íbamos a subir el cerro y a ver distintos deportes —fútbol, básquetbol y squash—, pero principalmente practicábamos tenis y después fútbol. El hockey lo conocí de estudiante, porque estaba en un colegio británico, donde uno empieza a jugar desde los ocho años. Por ese lado me fui desarrollando a nivel de competencia escolar y después de competencias de club.
Al final creo que siempre soñé con ser deportista. En esa época había pocos referentes femeninos y prácticamente todos los que yo seguía en fútbol y tenis eran hombres. Creo que tengo recortes de una tarea a los ocho años, donde salía que yo quería ser tenista. Eso habla de que creo que es algo que sentí desde muy pequeña.
Ya relacionado con el hockey, yo creo que ya desde los doce o trece años sabía que me gustaba mucho y que quería jugar en el mayor nivel posible. Que en ese momento mi sueño era ir a jugar campeonatos afuera por Chile. Ahora miro para atrás y se dio todo eso, así que creo que partí bastante chica soñando con ser hockista también.
¿Cómo lograste compatibilizar el alto rendimiento con tu carrera de derecho y ahora con lo laboral?
Yo estudié Derecho en la Universidad Católica y en ese momento conté con bastante apoyo de la universidad. El deporte era muy exigente y requería mucha dedicación, organización, planificación y apoyo de las distintas instituciones, porque entrenamos mucho y también viajamos. Por lo tanto, no es fácil, pero sí se puede, sólo que hay que darle espacios al entrenamiento, al descanso, y a veces uno tiene menos tiempo para otro tipo de actividades.
Después de estudiar Derecho me fui a vivir siete años a Europa, dedicándome full al hockey, y cuando ya volví a vivir a Chile quise empezar a dedicarme más a los recursos humanos y a todo el aporte que puede hacer el deporte a las personas. Así que trabajo hoy en Decathlon y ya llevo dos años acá, y puedo compatibilizar el alto rendimiento con el área laboral, desarrollarme y sentirme también una persona mucho más integral. La verdad es que cuento con harto apoyo aquí.
¿Con qué te quedas después de haber estado tantos años en Europa y haber jugado en las ligas más competitivas del mundo?
Se me dio la oportunidad de ir a Bélgica y estuve jugando seis temporadas allí y una en los Países Bajos, en lugares donde el hockey es profesional, es competitivo. En Holanda estuve en el tercer mejor equipo del mundo y fue una gran oportunidad para poder desarrollarme en el deporte, conocer personas, jugadoras, una cultura distinta, una liga, y la verdad me llevo los mejores recuerdos de esa etapa. La disfruté mucho y crecí mucho, tanto como jugadora como persona.
¿Aprovechaste de visitar Euskadi en esos años? ¿Qué familiares tienes allá?
Cuando estuve viviendo en Europa pude ir a San Sebastián a conocer a los parientes que tengo allá. Fui una vez en 2021 y volví a fines de ese año, en 2022 y en 2023, y cada vez quiero ir más. Estoy enamorada del País Vasco y los parientes que tenemos allá nos tratan como reyes cuando vamos. Disfrutamos mucho de la cultura, la comida, el paisaje y la playa cuando es verano también.
Hoy estamos muy conectados con el País Vasco y, bueno, siempre con la idea de poder ir allá en algún momento de la vida. Ahí también la Real Sociedad tiene un equipo, así es que quién sabe si a futuro uno pueda estar allí. Por ahora visitando, porque es una ciudad soñada, y también los pueblos cercanos de ahí, de donde proviene mi familia y donde nació mi bisabuelo.
Allá tengo familiares por el lado de los Urroz y de los Martínez, que son dos familias grandes. Desde que nos conocimos con los primos de mi papá, yo más de grande, estamos conectados por WhatsApp, siguiéndonos y visitándonos. Estando allá uno entiende sus raíces y de dónde viene toda la esencia vasca. Me tiene muy feliz haber podido estar y conocer de dónde proviene nuestra familia, que creo que es algo que siempre había tenido pendiente.
Como socia desde hace varios años, en 2011 la Colectividad Vasca te entregó un reconocimiento a tu trayectoria en el hockey, ¿qué es lo que recuerdas de ese episodio?
Recuerdo esa ceremonia como una muy linda. No me habían dicho nada, fuimos al estadio y salió esta ceremonia, que fue una total sorpresa para mí. Así es que muy orgullosa de haber podido recibir un reconocimiento en ese minuto en que habíamos ganado recién una medalla panamericana. Fue un muy lindo momento que siempre recuerdo.
En los Juegos Olímpicos de París 2024 fuiste la única deportista chilena en tomar la antorcha. Tiene que haber sido una experiencia emocionante, pero quiero que mejor la cuentes tú…
Fue algo increíble, soñado. En Decathlon eligieron a ocho personas alrededor del mundo para llevar la antorcha dentro de todos sus trabajadores, que somos más de cien mil. Viajé a Francia en junio y tuve el fuego olímpico por doscientos metros en mis manos, por medio de la antorcha, y fue una sensación impresionante, algo totalmente soñado y mágico.
Estaban las calles repletas, en una ciudad al sur de Francia, donde me tocó ese día, porque el recorrido de la antorcha fue de casi setenta días, y es una experiencia que creo que ha marcado mi vida y ha sido lo más especial que he vivido hasta ahora. Te imaginas yendo a unos Juegos Olímpicos jugando, pero llevar la antorcha es algo a lo que uno no postula.
Por Pablo Casanova Ponce de León
Periodista y editor de Euskal Ahotsa