Foto de portada: Gorliz y Plentzia desde el monte Berreaga. Por Tomás Elorriaga Blázquez.

Poetisa, mediadora cultural y propulsora del rol femenino en la vida pública, Lucy es vasca por opción y adopción. En Euskal Ahotsa conversamos con ella sobre su vida, su producción literaria y el origen de su estrecha relación con Euskadi.

Lucy Sepúlveda Velásquez se define como mediadora entre la cultura vasca y la chilena. Hace menos de una semana presentó el poemario Brotes Líricos en la Babía en nuestra Colectividad y hoy habla desde el living de su domicilio en el centro de Santiago. El mismo que dejará al día siguiente para comenzar los seis meses habituales en Gorliz, su “pueblo adoptivo” en Vizcaya y donde ha basado casi toda su creación literaria.

Las publicaciones que trae por tandas desde un cuarto del departamento se pueden cuantificar por peso: una participación editorial que supera la cincuentena, entre revistas, libros, boletines, separatas, compilaciones, trípticos y afiches de diversas actividades culturales. Conversamos más de una hora sobre su rol como cultora, sus historias de viajes entre Euskadi y Chile, su vínculo con el pueblo vasco y las publicaciones que ha liderado.

Originaria de San Rosendo, cursó su educación escolar en Angol y se trasladó a Temuco para estudiar pedagogía. Fue en esa ciudad donde conoció a su futura pareja, descendiente de un vasco que viajó a Chile en el Winnipeg, en 1939, llegando él más tarde con su madre a los nueve años. En Temuco formaron una familia con dos hijas y un hijo —ahí “se llenó de rocío”, como escribiría más tarde en su poema Travesía—, vinculándose así por primera vez con el mundo vasco.

Su periplo se aceleró en 1973, cuando por afiliación política debieron partir al exilio, con una de sus hijas aún de dos meses. Cuenta que cerró el pacto con lo vasco en el avión que la llevaba por primera vez a Euskadi, a sus 26 años, cuando advirtió lo crucial que sería ese cambio para su pareja, hasta ese momento casi chilena. “Él se venía a reintegrar a su cultura, iba a ser vasco de frentón. Creo que esa reflexión fue como cuando uno está amasando y te fijas que la masa se va blandeciendo. Creo que ahí le di la entrada consciente a la cultura vasca”, relata Lucy.

Vivieron un tiempo en Barakaldo y en Portugalete, hasta establecerse en San Ignacio. Tras separarse, se asentó definitivamente en Gorliz, hace más de tres décadas, en la que era la casa de veraneo familiar. Se formó como paramédico e ingresó al Instituto Foral de Asistencia Social (IFAS). Solicitó una excedencia por cinco años en Chile, que aprovechó para cursar estudios de postgrado y trabajar como profesora en dos centros escolares. Fue al jubilar cuando empezó de lleno su etapa cultural. “Ahí fue cuando empecé a crear, a crear, a crear cosas. Porque yo dije ‘tengo que dejar un legado aquí en Gorliz y Bilbao, de mi paso por tierras vascas'”, evoca.

 

Foto: Puerto de Plentzia. Por Tomás Elorriaga Blázquez.

 

Lucy Sepúlveda en actividad culturalCon una carrera consolidada como escritora, coordinadora editorial y entrevistadora, Lucy se encuentra hoy al otro lado de la mesa. Fiel a su trayectoria, sugiere preguntas y enfoques para acotar una conversación que podría ampliarse en muchas direcciones. Ella misma plantea la dificultad de elegir un solo foco o de abarcar la historia de cada publicación. Acordamos seguir la hebra de su vinculación con Euskal Herria y cómo su periplo se refleja en el trabajo editorial en el que ha participado.

Se puede decir que Lucy escribe con su vida como telón de fondo, empezando por su origen en una familia de ferroviarios en San Rosendo (A pie de riel, 2010, y Navegando entre rieles, 2022) y su paso por Angol (Seducción lírica desde los confines, 2022), inspirada “en el Chile profundo”. En Euskadi, coordinó las obras Poesía itinerante (1995), Poetas a una (2002), Tres poetas una voz (2003) y A pie de mar (2006), intercalando recopilaciones de la obra poética propia y de la de otras y otros cultores, además de entrevistas y reflexiones.

Su trabajo binacional continúa con Intersección poética (2007), Arpegios poéticos (2008), Crisol poético (2009), Epicentro poético (2010) y Dos orillas un sueño (2011). Se suman separatas literarias en la revista Safo (2008), varios poemarios y textos testimoniales, entre los que destaca Más allá de una sola voz (2015), donde, junto con autoras vascas, recopiló historias de mujeres que han sufrido desarraigo o abierto caminos en campos como la danza, la literatura, la cocina, la pintura y la política. “Son mujeres que están a favor de la integración, de la migración, de todo”, puntualiza Lucy.

Como colaboradora de la revista Munduko Emakumeak (Mujeres del mundo) desde 2008, ha recogido decenas de historias de mujeres y agrupaciones relevantes en la vida pública chilena. Por la cantidad de volúmenes que tiene, guarda los números en compilaciones encuadernadas, al estilo de una hemeroteca: 2012-2015, 2015-2018 y 2018-2021. Se pueden leer, por ejemplo, las historias de la escritora Marta Manríquez Morales, de Traiguén, o del colectivo de motoqueras temucanas.

Contribuyó con el libro colectivo Tras la huella y el legado del bombardeo de Gernika, publicado en 2022 por la Fundación Ramón Rubial con motivo del 85° aniversario del asalto aéreo contra el municipio vizcaíno, participando como poetisa y recopiladora de la contribución chilena para la antología. La publicación recopila 150 obras en prosa y poesía de autoras y autores de distintos puntos del planeta. Aunque su periplo no está exento de otros conflictos civiles que la marcaron, Lucy se inspiró en la embestida contra La Moneda. Su poema, La sinrazón, comienza: “Con certeza, no lo viví, pero imagino aquel momento. Percibo el ulular de aviones y el tañido de campanas anunciadoras”.

Su cualidad de ave migratoria entre Gorliz y Santiago ha marcado los últimos años de su producción editorial. Entre 2015 y 2022 gestó y recopiló poemas de cultoras y cultores vascos y chilenos, en lo que podríamos llamar la “colección de Gorliz-Plentzia”. Siempre con el paisaje natural de fondo, encontramos vivencias en Itsasadar bihurgunetsu ertzetik (Bordeando la sinuosa ría, 2016), Mendi, txori eta itsaso arpegioak (Arpegios de pájaros, montes y mar, 2017), Versos… sin tregua (2017), Brotes líricos en la bahía (2019) y Seducción lírica desde los confines (2022).

Este año publicó la cuarta edición de Navegando entre rieles y presentó, después de una prolongada crisis sanitaria, Versos líricos en la bahía en nuestra Colectividad. Lejos de detener la imprenta, acaba de ganar el Concurso Composición de los Acrósticos de Bilbao Aste Nagusia 2024 y se encuentra preparando un proyecto de boletín literario en euskera y castellano y el poemario Legado fotopoético de Gorliz, donde se ocupó de gestionar, compilar y seleccionar la temática del libro, que rinde tributo a esta tierra de la que ya es residente permanente y donde pocos en Chile saben que fue candidata a concejala por cuatro períodos consecutivos.

Para cerrar esta mezcla de perfil y recopilación editorial, compartimos una selección de poemas que muestran la diversidad creativa de Lucy Sepúlveda.

Travesía

Gorliz

Foto: Bahía de Gorliz. Por Lucy S.

Brotes líricos en la Bahía (2019)

Partí con el capazo florido
desde San Rosendo.
Aterricé con los recuerdos en Angol.

Pasé inquieta,
llenándome de rocío por Temuco.

De ahí, abruptamente,
me sumergí en Bilbao
y recalé en la playa diáfana de Gorliz.

¿Dónde empiezan y terminan
los recuerdos,
amoríos y amores?

Unos se instalan de piel adentro,
crecen y crecen
con inagotable espera.

Otros, de piel afuera,
florecen, se regocijan.
Son aquellos que sólo
la sinuosidad del alma,
identifica y evoca
por su genial hechizo.

 

 

Tras el velo de la sinrazón

Tras la huella y el legado del bombardeo de Gernika (2022)

Con certeza, no lo viví,
pero imagino aquel momento.
Percibo el sonido,
el ulular de aviones
y el tañido de campanas
anunciadoras.

¡Se me eriza la piel!
Un sentir espeluznante
atraviesa mi firmamento,
memoria despavorida
que me habita
y va creciendo,
creciendo, creciendo.

¡Gernika…desolación, dolor,
dolor y desolación!

Sin embargo, el tiempo fluye,
aminora el camino
del entendimiento.

Me acurruco solemne
tras el velo de aquella sinrazón,
agobio punzante que me invade.

Permanezco atónita,
consternada y sin olvido.

 

Lidia en la bahía

Brotes líricos en la Bahía (2019)

¿Yo no sé por qué
sales y entras,
entras y sales?
torbellino de encuentros.

¿Es que la rima de tu vida
teje aún musarañas
desde el nacimiento?

Luminosa recorres
huellas de olvido.
Entrelazas quimeras,
suave gaviota en desvelo.

Nadas y nadas en la bahía.
Luego te acomodas
a la sombra de tus ojos esquivos.

Todo es ensueño.
Besas la playa.
Desconciertas
con tu capa huidiza.

Y allá, en la distancia,
sigues buscando,
imperturbable, aquel hechizo tránsfuga,
marmóreo y cristalino.

 

Pasado y presente

Navegando entre rieles (2022)

Ya no es la coraza de hierro forjado,
no es el rugiente resonar sobre rieles,
ni son hombres de armazón, tiznados,
que alimentan las entrañas
del corazón perenne.

No les veo aceitar tus nervaduras,
empolvar tus sienes,
ni ajustar cada ranura,
tornillo, muela o diente,
ni coger la pala fervorosamente fuerte.

¡Nada es igual ahora!

Te deslizas silente.
No escupes humo por los costados
cuando navegas entre rieles.
Ni del carbón eres esclavo
al circular entre durmientes.

Con más garbo tu indumentaria
de aparatosa presencia,
no deja lugar a dudas
que, trenzada la ornamenta,
entre paralelas catenaria,
serpenteas el horizonte
sin nostalgias,
aspavientos ni quejas.

Por Pablo Casanova Ponce de León
Periodista y editor de Euskal Ahotsa