Foto de portada: Miembros del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior. Fuente: España Exterior.

Rocío Pérez

Foto: Rocío Pérez. Por Rossana Arza.

Ana Rocío Pérez del Campo es presidenta del Consejo de Residentes Españoles en Chile (CRE) por tercer período y miembro titular y única representante del país en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE). Dos organismos de representación en diferentes ámbitos: uno con competencia en los asuntos civiles, electorales y prácticos de las comunidades en Chile y el otro de incidencia en la política internacional.

Conversar con Rocío es un desafío porque en el lugar donde nos reunimos —El Estadio Español de Las Condes— todos la conocen y saludan. Como secretaria del embajador de España por más de treinta años, activa participante de las actividades del estadio y líder del CRE, no es extraño. Lo que sorprende es que recuerde el contexto en que conoció a cada persona, a su familia y los nexos que tienen en común.

Cursó estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Chile. Lectora ávida y amante de la danza, maneja con fluidez una variedad amplia de temas de historia, cultura y política. Es socia honoraria de la Colectividad Vasca de Chile, donde ha sido varias veces miembro del jurado del concurso anual de pintxos, así como de diversos certámenes literarios dentro del Estadio Español.

Como una de los 43 titulares electos del Consejo de Ciudadanía Española en el Exterior del proceso 2022, valora el espíritu de la Ley de Memoria Democrática (por intermedio de la cual descendientes pueden optar a la nacionalidad), aunque desde su rol en el Consulado reconoce que ha sido administrativamente complejo. De acuerdo con ella, la participación de las y los residentes es clave para hacerse escuchar y canalizar las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía en el exterior.

 

¿Cuáles son las funciones de los CRE y cómo se relacionan con el CGCEE y con los asuntos civiles de la ciudadanía residente?

Los consejos de residentes se crearon en el 87, a través de un Decreto Ley. Éramos más o menos tres millones de españoles mayores de edad con derecho a voto inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes y ya éramos una fuerza que podía ser gravitante en muchos aspectos.

El Consejo de Residentes es el único órgano oficial de la emigración, que depende del Ministerio de Exteriores y se crea como una especie de organismo asesor, coordinador y de apoyo a la labor de los consulados. A él pertenecen automáticamente todos los españoles mayores de edad inscritos en el censo electoral, que antes de la vigencia de la Ley de Memoria Democrática éramos en Chile alrededor de 70.000.

Somos elegidos por votación directa de los españoles residentes y la cantidad de personas que conforman el consejo está directamente relacionada con la cantidad de residentes que hay en el país. En el caso de Chile somos 11 y el mandato es por cuatro años. Son los propios consejeros los que designan a los representantes de la ciudadanía española en el exterior. En el caso de Chile, hay un consejero, que soy yo, porque tenemos menos de 100.000 registrados.

En el Consejo de Ciudadanía Española somos alrededor de 80 consejeros. Recibimos una serie de propuestas que tratamos de tramitar o problemas a los que tenemos que dar respuesta ante el ministerio que corresponda —o bien, si para resolver esa propuesta se necesita una modificación de ley o una ley nueva, se presenta ante el Congreso—. Es decir, en ese sentido somos el único nexo que hay para pedir cosas, porque siempre estamos pidiendo ante los organismos españoles.

El problema que hay ahora, y que a mí me encantaría que la gente pudiera entender, es que el peso que podamos tener los consejeros y todos los CRE viene dado por la cantidad de participación en las elecciones. Claro, se terminó el voto rogado, gracias a la labor del consejo que insistió durante años, pero resulta que la participación en todos los países en las últimas elecciones ha sido en torno al 5%. Entonces, si decimos que somos tres millones, pero han votado cincuenta, nadie nos hace caso. Da lo mismo si te dicen “es que no entiendo lo que pasa”. Vota en blanco, pero vota, vota.

¿Cómo ha impactado el trabajo del CRE la implementación de la Ley de Memoria Democrática, que sigue en vigor hasta octubre de 2025?

En los últimos dos años nos hemos visto abocados, más que nada, a informar y a tratar de ayudar a las personas que han solicitado su nacionalidad por la Ley de Memoria Democrática. Los consulados en todo el mundo están sobrepasados. Entonces, esa labor de información al final la hacemos nosotros.

Cuando alguien no se ajusta —como está hecho todo vía sistema, que es frío—, los casos especiales no los tratan y ahí entramos nosotros. Entonces, la verdad es que durante estos dos últimos años hemos estado abocados, casi al tema de la Ley de Memoria Democrática. Y otro punto importante es, por ejemplo, las ayudas a las españolas que sufren violencia.

En todo eso entramos como consejo. Tenemos la obligación de reunirnos un mínimo de una vez cada dos meses. A esas reuniones asisten siempre por obligación el Cónsul General y, porque le avisamos, el consejero de Trabajo y Seguridad Social. Así que es un órgano, como te digo, de apoyo.

A mí me parece que está muy bien [la Ley de Memoria Democrática] porque se devuelve un derecho que no se había reconocido, dado que la nacionalidad española es de las denominadas de sangre. La última gran ola migratoria fue después de la guerra civil y quienes perdieron no querían saber nada de las autoridades que estaban en el poder, con lo cual, mucha gente no hizo nada y los hijos (y por lo tanto los nietos), perdieron ese derecho.

¿Cuáles han sido algunos de los logros del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior? Se podría pensar que como órgano de carácter consultivo y asesor, no es tanta la capacidad de decisión que tienen, pero han logrado varias cosas.

Son tramitaciones muy lentas, pero sí se logran. Un logro muy importante, a mi juicio, es el haber eliminado el voto rogado [Ley Orgánica 12/2022], que te obligaba solicitar que te mandaran el voto si tú querías votar en las elecciones españolas, esperar que te llegara y después de votar y volverla a mandar. Eso logramos eliminarlo, pero fue un trabajo de muchos años.

Hemos visto también muchas de las normas que protegen a los españoles que están desasistidos. Por ejemplo, los presos españoles que están en las cárceles, que no es mucho, pero que ahora se tienen fondos para asistirlos, lo cual no es menor, sobre todo para los que están en malas cárceles. También está la obligación del Consulado de hacerse presente durante todo el tiempo que tengan de condena y de facilitar el envío de presos de vuelta a España para que cumplan allá.

El poder aumentar la vigencia de esta Ley de Memoria Democrática es otro caso. En el fondo, nosotros somos órganos de presión. Somos el altavoz de los que están aquí, que no los oye nadie. De hecho, nosotros tenemos dos reuniones al año: una de comisión, pero después también un pleno que dura dos días encerrados y donde vamos absolutamente todos. A esos van los ministros y los subsecretarios, así que nos escuchan.

Volviendo al rol del CRE, pero con respecto al trabajo diario. De acuerdo con lo que hemos conversado, el consejo tiene un papel más complejo que lo que puede contener un decreto o una ley, en el sentido de que el bien superior que están protegiendo es al final el bienestar de la ciudadanía, lo que implica ir más allá, por así decirlo, del proceso de sufragio. ¿Cuál es la apreciación del consejo respecto de lo que significa este compromiso con la ciudadanía?

Yo creo que significa que siempre tenemos que tener presente que no hay españoles de primera o de segunda, que tú eres un español sin apellido, da lo mismo si naciste en España, en Chile o en el África profunda. Como tal, creo que tienes la obligación moral de ayudar en todo lo que puedas, desde la posición en la que estés. Pero sobre todo si te están dando la ocasión de oficializar ese afán y de representar las inquietudes que tiene tu colectivo, que en este caso son todos los españoles, porque es muy difícil que desde la administración central tengan una visión clara.

Por ejemplo, los españoles se comunican en un tono distinto para Chile, donde la comunicación es muy suave, muy poco frontal. Ellos creen que los españoles estamos peleando todo el día, pero en realidad somos así. Entonces, desde eso que parece tan básico hasta cualquier cosa complicada, siempre vas a necesitar, por último, un interlocutor que sea válido, que te entienda, te atempere en un momento determinado y que obtengas una respuesta.

Esto ya es una visión personal, pero yo siempre he tratado de evitar que se confunda el comité con una actuación política. En mi lista, que quedó con 85% de la votación, hay gente con sensibilidades muy distintas y yo siempre me he resistido a los intentos de politizarlo, porque creo que representamos a todos los españoles, nos caigan bien, nos caigan mal. Somos españoles y eso es lo que nos une. Eso también es un bien que hay que proteger.

Por último, ¿cuál es la valoración que tienes con respecto a las actividades y el ejercicio permanente de la Colectividad Vasca de Chile y también la acogida que tiene de los elementos españoles?

Sí. Mira, a mí me parece que han ido in crescendo. Desde que empezaron ha sido un camino siempre ascendiente, siempre sumando y haciendo que se conozca más la cultura vasca. A mí me impactó la primera vez que vivimos un 12 de octubre, hace muchos años, y a la salida de misa alguien bailó un Aurresku.

Me acuerdo de que estaba el presidente del estadio al lado mío. Y le digo, ¿tú no te estás dando cuenta lo que estás viendo? Estás viendo un baile de honor al embajador de España, en el Estadio Español. Es una cosa muy valiosa. A mí eso me impresionó.

Me parece fantástico que logren ir haciendo cada vez más conocida su cultura, su vida. Y también me parece que se están incorporando cosas de Chile, porque por mucho que queramos no somos una isla. Creo que han hecho una gran labor y los felicito porque cada vez hay más gente que está involucrada en las actividades.

 

Entrevista por Pablo Casanova Ponce de León

Periodista y editor de Euskal Ahotsa